Día
de Reyes
¿Regalos?
Tuve varios. Un día irrepetible, como
pocos. Conexión, vía internet, en
búsqueda de compañía. Ojos alrededor,
intentan invadir mi privacía.
¡Alerta,
desde el exterior! Una cuñada acudía,
quiso en mí confortar, su soledad herida.
Aturde el silencio, mi hermano la dejaría. Un niño de por medio, se repiten historias
antiguas. Reina el dolor por la
despedida y su rol protector, se ausentaría.
El hijo, sin consolación, pues sus palabras no pueden ser trasmitidas,
sólo emite su calor, por mantener a su familia unida.
Si no
resuelves tu condición, no se cumple la travesía: De ja vú, Karma, Involución,
las relaciones desvarían. Habrá puerto
de reflexión, si la condena te atosiga, mientras no sientas el dolor, seguirás
de vaivenes por la vida. No repitas
aquel desamor que marcó tu rumbo de mentiras.
La solución es de a dos, si las voces no están vacías.
El
amor, ya se perdió y él, se inclina a la huida.
Mi corazón se entristeció, por mi sobrino, que sin padre quedaría. Mi cuñada enloqueció, como mi madre aquel
día. Mi hermano puso fin, a ese amor
alimentado de fantasías. Lo esperaron
como un Dios, en estas fechas festivas, él reaccionó con tesón, sin presentarse
a la comida.
Fuerte
conversación, contradicciones en mi familia, por esos ojos que a mi son,
perseguían lo que escribían. Tal
desdicha contrastó, un llamado que yo recibía, ofreciéndome una reunión para
conocer a una chica. El whatssap es una adicción,
te tiene todo el día en vigilia. Estuve
retirada de la reunión, que con mi familia compartía. Mi corazón se inquietó, pues necesita
compañía. Pasó a buscarme en su Ford y a
la playa la invitaría. Un rato de
conversación, contó como ella se desenvolvía, su mirada no pude ver, sus gafas
de sol la encubría. Más allá del atender,
quería percibir lo que ella sentía. No
fue más que un aventón, no pude advertir lo que pretendía. Fue agradable, sin presión. Pasamos un momento de empatía.
Pasado
un tiempo se anunció, una cita preconcebida. Nueva amiga con su don, mágica
buda, de la Italia venida. Aquello me
alegró. Inmenso ser que destila energía,
se unió a nosotras, sin condición y yo, me sentí perdida. No pude evitar mi alteración, sus palabras
sabias y su personalidad tranquila, revuelve mi interior, abriendo espacios a
las cavidades dormidas. Mi sonrisa se
iluminó, observaba como ella se redimía, mirando el mar con su sol, que
brillaba intenso ese día. Su paz con el
alrededor, es una gemela compartida.
Cuento los días para su salvación, ofreciéndole fuerzas a su lástima
concebida. Es tiempo de reflexión, pero
el tiempo invierte las energías. Debe
tomar una decisión, antes de terminar vencida.
Se
retiró mi posible nueva relación, aunque no he sentido esas cosquillas. Seguí mi corazón, acompañando a la buda a su
guarida. Sacamos de paseo a su dog,
caminando, somos vecinas. Luego, fuimos
a nuestro rincón, donde nos conocimos un día.
Fue un instante de confesión, la intimidad se desprendía. Tenía ganas de abrazar, porque sus lágrimas
caían. La rebelión está a punto de
estallar, su casa se desinfla. Mi deseo
es ayudar, el amor libera convicción y quizás, mi amistad le sirva. Se fue del bar. Yo me quedé, con otras amigas añadidas. Puse mi máquina a funcionar y aquella nueva
chica, otra vez, me acudía. Cansada por
su labor, que de noche desempeña, igual dedicó su atención a los escritos y
leyendas.
Llegó
un amigo, con su riñón, calurosa bienvenida.
Es un remanso inspirador a mi filosofía escondida. Acompañó mi tarde noche como un señor,
invitándome la comida. Luego, un fiel
consolador de una salida suspendida. Al
billar me ofreció, jugar una partida. La
danza se nos unió completando la dicha.
Mi
regalo, fue la conjunción de todas las emociones recibidas. Y repito, es el amor, lo que los Reyes hoy,
me dedican.
By Hannacir 2013