CLARIVIDENCIA
By Hannacir
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Año 2017. Noche de viernes común, en el sur del Mediterráneo.
En principio, me veía caminando por peatonales y callejones angostos, muy típico de este escenario. Acompañada de amigos, para comenzar la historia. En un bar nos metimos, con música de gloria. Era tal el bullicio, que necesitaba estar sola. Me retiré del edificio, pero en la antepuerta, un amigo perdía su juicio. Halló una lagartija muerta, desparramada en el piso. Su líquido interior, verde flúor, desprendía un olor sensible a las costumbres de los sentidos. Penetrante, ácido insostenible. Atravesé la puerta con una descompostura temible. Entre paredes, me sostenía, tratando de seguir erguida. Llegué hasta la esquina y una luz rosa, en el cielo, esplendía. Había una invasión de insectos, parecían de otra galaxia. Algunos, minúsculos, dejaban ciegos, que por sus pupilas, entraban. Había aves en planes siniestros, que a la gente demenciaban. Cuatro especies recuerdo, como cigüeñas estiradas. Cada ave, llevaba en el centro, un color que iluminaba. Era un círculo viviente, que al morir , explotaba. Como aquella lagartija verde, que en el bar se hallaba.
Una regresión a la prehistoria, o una infección de la memoria.
Las aves celestes, picaban las cabezas como si taladros fuesen. Las aves moradas, arrancaban con mordiscos los cabellos que quedaban. Las amarillas, más pequeñas, iluminaban. Y las naranjas, distribuían líquido para que todos resbalaran. A eso, se le sumaron los insectos y los bichos que la visual tapaba. Aquello, fue un grito desesperado en masa.
Yo, caminaba despacito, observando la salvajada. Esquivando los giros de las ruedas de los coches, que araban y no avanzaban. Regresé al sitio, donde una amiga me esperaba. Me dio un beso permitido, introduciendo su lengua enloquecida, que me atravesaba. Dejó mi boca dormida e hinchada. En un instante, se desinfla escupiendo una lombriz solitaria. Se escabulle en la noche. Sé, su color era oro y plata.
Estupefacta y sorprendida, el mundo se transformaba. Llegué a mi casa enseguida, allí se encontraban mi madre y mi hermana. Ellas, discutían, aclarando roles que enfermaban. Se abrazaron entendidas, para evitar se separaran. Mi madre defendió mi vida y que por este camino continuara. Orgullosa por la dicha, que había logrado desde mi llegada. Esas palabras mágicas, me sentí sanada. Dio fuerza a mis espacios que crean arte con las lágrimas.
Puse fin al sueño exótico, donde todo encuadraba: Las luces flúor en el centro, es el brillo interno. Cambiar las mentes de este Reino, para que nazca un mundo nuevo. Volver a los valores de antaño y evitar seguir haciendo daño.
Andar como locos por algo, puede retrasar el legado. No arrastrarse como lombriz, hacia aquellas personas que no son dignas de ti. No tener miedo a los cambios, las aves significan libertad de campo.
Todo alrededor, se está equilibrando. Hay que ser observadora y brindar el grano.
Este sueño clarividente, puede parecer un holocausto, pero en realidad es la apertura al Paraíso deseado.
Clarividencia por
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